lunes, 24 de noviembre de 2008

[Sehmet] ¿Quieren jugar?

Nos encontrábamos en un pasillo que daba a una puerta cerrada. De repente salieron 5 personas de una estancia similar a la nuestra y la puerta cerrada se abrió. Todos vestíamos igual, excepto uno, que llevaba un traje de guardia. Además, teníamos un número asignado, 123, y un tatuaje, ¿una nube? ¿Qué significaría todo esto? Harta de aquello saqué mis armas y me adentré en la nueva habitación. Hicieron lo mismo. Súbitamente sentí mucha hambre, así que busqué una presa apresuradamente…

Me encontré de nuevo atada de manos con cadenas y, a su vez, a una mesa. No tuve problemas para deshacerme del mueble. Debía ser realmente estúpido aquél que pensara que con una simple mesa me pararía. Sin embargo, mis manos seguían impedidas. Éramos 10, y ahora... 4, yo no recuerdo haber visto salir a nadie… Un pasillo oscuro. Así porque sí entré en él. Me están ocurriendo cosas muy extrañas que no tienen sentido… Una mesa con una jarra de sangre…, sangre, la necesito urgentemente. Pero yo sola no puedo…

-¡Desátame! ¡He dicho que me desates! ¡Que me desates!

Aquel estúpido me ignoró. Se arrepentirá por esto. La otra mujer que había me ofreció la jarra, bebí y le pedí que me soltara. Como no se fiaba de mi me ofreció de su sangre. Acepté con la condición de que me liberara y no me atacara después. Pactamos las dos. Seguí bebiendo. De nuevo, era yo plenamente... Con unas llaves que allí encontramos, abrimos otra puerta. Volvimos a encontrarnos con los otros 6… ¿presos? De nuevo otra habitación. Ésta presentaba en una de sus paredes una V pintada y una inscripción, además una puerta en el techo y otra en el suelo. Estoy cansada de este… ¿juego? Abrieron la puerta del techo y 4 personajillos bajaron atacandonos. Uno de ellos se plantó ante mí con intención de pelear, un semejante a mí. Furia contra furia, garras contra garras… No sabe lo que ha hecho…

domingo, 23 de noviembre de 2008

[Sehmet] Un grato recibimiento

Supe que me hallaba en una nueva ciudad.. Asi no evitarás mi cometido.. Como bien sabía, debía presentarme al príncipe, por lo que me dirigí hacia el lugar donde se encontraba, un lugar llamado “Blood School”. Al ver que desechaban a la gente en la entrada, me dirigí directamente a la puerta trasera. Pase sin problemas. Una discoteca… el lugar era una discoteca. Uso exclusivo para gente de mi misma condición. Llegué ante el príncipe, y tras presentarme y arrodillarme mandó que me retirara. Obedecí.


Puesto que amablemente me invito a beber un trago, me dirigí a la barra con ese propósito. No se porqué pero no terminaba de fiarme... sin embargo, me hallaba con sed, bebí. Comencé a sentirme extraña, perdía fuerzas, cada vez tenía más y más sed. Necesitaba alimento

Fuera encontré un par de hombres. Invitando a uno de ellos a pasar un buen rato conmigo, creyendo que era un simple mortal, me abalancé sobre su cuello. Normalmente, hubiera jugado más con él asegurándome que era completamente mío, sin embargo, mi necesidad de alimentarme apresuró mis movimientos. Se apartó, en ese preciso momento comprendí que no era humano, pero no me importó. Lo intenté de nuevo, me empujó. Le pegué, pero era más fuerte que yo, o simplemente me encontraba sin fuerzas. Con un bate, el muy cobarde me pego hasta dejarme sin sentido...


¿Hola?… Me encontraba atada con cadenas y una venda en los ojos. No podía recordar nada antes de aquello. Me quitaron la venda, allí había alguien más, en mi misma patética situación. Un rugido me hizo darme cuenta también de la presencia nada agradable de un asqueroso lupino, aunque, por suerte, también estaba atado. Una niñita usó sus habilidades sobre el “pulgoso” para que así, aquella que nos había quitado la venda pudiera coger una llave y una tarjeta que hallamos en el suelo cerca de este ser.


Tras liberarnos de las cadenas, los 4 que allí nos encontrábamos encerrados conseguimos salir fuera. No sé si habrán más peligros, al menos no puede ser peor que estar encerrados con tan semejante espécimen.

[Kiryu] La llegada....

Llegué a la ciudad la noche anterior cerca de las 2:00, mis tiempos pasados resonaban en la memoria como un estrepitoso estruendo, pero necesitaba avanzar en mi conocimiento, necesitaba recorrer cada recoveco de este mundo que ahora se postraba ante mí para tomar de él cada gota de conocimiento. Me entró sed.


Una vez allí, y tras saciarme con la cálida y dulce sangre que manaba con la inocencia propia de la niña que apagaba su infancia ante mi, me dirigí inmediatamente hacia mi apartamento, situado en una zona central y concurrida de la actual Nueva York.


Pese a esto he de destacar que me gusta la intimidad y la independencia que se obtiene viviendo alejado del ganado, o como se empeñan en llamarlos, humanos, yo, sin embargo, desprecio su existencia, es tan simple y banal, son tan vulnerables y torpes… viven creyéndose conocedores de todos los conocimientos y sin embargo se regodean en su ignorancia. Si, lo sé, se lo que estáis pensando, he perdido ciertos valores que puede que en un futuro añore, o al menos eso es lo que nos enseñan, pero de momento…Disculparme, pero sería delito expresar como me sentía.


Desperté al día siguiente, rodeado entre las sombras que se formaban en paredes, puertas y techos, debido a los decorados de las cortinas y al recorte de los muebles en la nada. Tras vestirme me dirigí hacia el exterior, comprobando que en el suelo se extendía un sobre dentro del cual había una nota dónde se me requería en una dirección que no conocía…tenía que presentarme ante el príncipe de la ciudad.


Sin más contemplaciones me puse en marcha, llegando tras circular por una tediosa y alterada Nueva York a un local llamado “Blood School”. Tuve que entrar por la puerta trasera, siguiendo las indicaciones de uno de los “matones” de la entrada.


Me encontraba en un lugar hecho por y para vampiros, o al menos eso parecía , era un tanto extraño, pero sin más dilación subí las escaleras y entré en la estancia salvaguardada por otros dos “gorilas”, dando lugar así a mi presentación con el príncipe, fría y rápida. Como ya me habían avisado, no era un tremere…


Descendí las escaleras y me dirigí hacia la barra, dónde se me ofreció un chupito de sangre que acepté con gusto, esa noche aún no había cazado. Tras esto empecé a sentirme mareado y pasados unos minutos me percaté de que necesitaba sangre, intenté dominar a la camarera para que me sirviera otro pero el intento fue fallido, me debilitaba por segundos y necesitaba beber, corrí hacia el exterior y busqué una víctima. Ésta no estaba alejada del resto por lo que me concentré todo lo que pude para llevar a cabo una dominación exitosa, incluso creo que entrecerré los ojos…lo siguiente que recuerdo es mi cabeza golpeando contundentemente contra el suelo…


Cuando desperté me encontraba maniatado y con los ojos vendados, ¿Que clase de ciudad era esta?... pensé en una manera de liberarme de la venda, pero antes de que pudiera darme cuenta y tras escuchar algo que parecía un rugido de….(no, no puede ser)…. Alguien lo hizo por mi, se trataba de una mujer….efectivamente estaba en lo cierto, el rugido provenía de un asqueroso lupino que estaba encadenado como nosotros en una habitación que pretendía ser nuestra cárcel y en la cual, además de la mujer y yo, se encontraban otros vástagos también presos. Cerca del cánido, pude observar, una llave y una tarjeta y supuse que había que acceder a ellas, pero ¿Cómo?


La misma mujer que me había liberado de la venda que me cubría los ojos, utilizó sus disciplinas para conseguir la llave, aunque siendo rozada por las fauces del “sin-cerebro”, acto seguido nos liberó…la cuestión ahora era alcanzar la tarjeta sin ser alcanzado por los dientes del monstruo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

[Elinor] New York, New York...♪

En cuanto me bajé del avión supe que tendría que haber escogido una ciudad más tranquila, como Boston o Washington, o, incluso, algún pueblecito en las montañas; pero eso no era posible para mí. No es que viajando a Nueva York me liberara de todo mi pasado, hay ciertas cosas que te persiguen toda la vida...pero, al menos, estaría entretenida y tendría la ocasión de pasar desapercibida.

Mi agente inmobiliario me estaba esperando en el aeropuerto, tal como le había pedido, para llevarme a mi nueva casa: una pequeña mansión en las afueras de la ciudad. Todo estaba como había ordenado, por lo que casi sentí lástima al alimentarme de aquella mujer, pero el viaje había sido muy largo y debía presentar mis respetos al príncipe de la ciudad a la noche siguiente, así que debía estar descansada y satisfecha.

Me desperté temprano y, después de arreglarme, llamé a un taxi para ir a ver al príncipe. El local se llamaba "Blood School", muy sutil. Un sin cerebro me dijo que entrara por la puerta trasera, donde un par más de inútiles musculosos me dejaron pasar para ver al príncipe. La visita fue corta y fría, lo cual fue perfecto, así no tuve que perder tiempo en ceremonias y falsos halagos.

Bajé y me tomé un chupito de sangre...¡qué horror! me sentó fatal, así que traté de pedir explicaciones al príncipe, pero sus perritos Falsos Brujah no me dejaron entrar, así que salí a beber de alguna ancianita o de algún policía piadoso, mis presas predilectas.

Vi un policía cerca de un callejón, así que fue rápidamente a hacer el numerito de la niña que ha perdido a su mamá para tomar algo de sangre caliente, pero algo ocurrió, no sabría decir qué, pero ya no me quedan recuerdos hasta la noche siguiente.

Cuando me desperté me encontré en una habitación, maniatada y con una venda en los ojos, rodeada de unos cuantos desconocidos. Alguien me sacó la venda y vi a cuatro vástagos más, en la misma situación que yo y un ruidoso lupino atado a una pared.

Alguien nos había llevado allí y nos había encerrado con el sarnoso. Una mujer, que no estaba atada, indicó que había una llave y una tarjeta, lo que probablemente nos desataría y nos sacaría de allí, pero estaban demasiado cerca del lupino. Fue fácil meter al lupino en un pequeño trance temporal y agarrar la llave y la tarjeta. Nos soltamos y salimos de la habitación…pero justo delante de nosotros había otra puerta cerrada.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

[X] Vaya una...¿Bienvenida?

El cambio de aires me sentará bien, no podía continuar durante mucho más tiempo con los secuaces de Augustus siguiendome a cada movimiento. Creo que echaré de menos el hogar, pero este también puede ser un buen sitio para "vivir"...si me dejan...
Ser secuestrado tras presentarse al príncipe, y despertarse con 4 desconocidos y un lupino en una pequeña y mugrienta habitación no es el ideal de modales para un Giovanni , pero al menos he conseguido encerrar a ese perro sarnoso con la ayuda de mis nuevos y forzados compañeros y salir de la sala. De momento, averiguar quien es responsable de esto es una incognita que deberá esperar. Lo primordial es escapar de esta jaula;más aún, conseguir alimentarme antes de volverme loco...

[Elinor] Bienvenidos

“Yo nunca podré tener lo que tú tienes. No puedo tener a alguien a quien amar y con quien volver a casa. No puedo tocar el rostro de una mujer y hacer que sienta algo que no sea la repugnancia natural que se siente al ser tocado por algo que mata. No puedo tener nada excepto esta puta oscuridad dentro de mí que crece cada puta noche y que me pide que destruya todo aquello con lo que entro en contacto.”
Novela del clan Giovanni – Justin Achilli.
***
Mi nombre es Elinor M. Wrigth y yo tampoco podré tener nada de eso, jamás. Lo que es más trágico: nunca lo he tenido. Tal vez tú, que estás ahí leyendo mis palabras, recuerdes el día en que pudiste tenerlo o, incluso, el día en que lo perdiste. Enhorabuena vástago, has tenido más de lo que volverás a tener nunca.

Sé lo que piensas, rata. Sé que ahora te sientes poderoso, majestuoso e inmortal. Pero párate un momento, reflexiona sobre lo que de verdad eres por unos instantes, antes de dejar que tu vanidad crezca por tu cuerpo muerto como la carcoma:

- Bebes sangre: se la arrancas a los humanos como si no valieran nada, a pesar de que tú eras uno de ellos, a pesar de que tu pestilente aura mora en uno de esos recipientes que tanto te gusta vaciar. ¿Te has parado a mirar tu imagen en ese momento?

- Eres una Bestia: te dejas llevar por tus instintos más primitivos, por el olor a sangre, por el placer de descuartizar, desgarrar o matar. ¿Qué clase de vida es esa? ¿En qué te estás convirtiendo?

- Eres inmortal: - ¡Qué bien!- me dirás. Iluso. No eres capaz de imaginar cuánto dura algo que no acaba. Una vida vacía, de beber sangre y matar, una vida oscura en una noche eterna, mientras la Bestia desdibuja el sentido de tu existencia, donde lo has visto todo y tienes interés por nada.

Acostúmbrate a tu nuevo horror personal, a tu nueva vida, ten siempre esto presente y aprovecha mientras no te resulte doloroso llevar años a tu espalda, porque después, sino eres capaz de seguir el camino correcto, ese peso te hundirá.