La invitación del príncipe al congreso fue todo un placer...un aburrido placer. Las ocasiones sociales de este tipo nunca han sido por completo de mi agrado, aunque si muy útiles para conseguir contactos (a los que después poder manipular, si es posible) e información, y esta vez no fue diferente. Bajo la sospecha de traición en la que se encuentra la Camarilla por parte de la corte, tengo mis más fundadas sospechas en esa tal Lady Butterfly. Tanto halago no es natural ni para un toreador, y parece que tiene cosas que esconder, pero como era de esperar no quiso contarme nada; ni ella ni nadie más en la fiesta.
No hay problema, la assamita y yo podemos seguirle como ordenó el príncipe. Es tremendamente buena ocultándose, he de reconocerlo, aunque no me inspira una total confianza (¿ quién lo hace en mi situación?).
Efectivamente encontramos algo extraño en esa mujer, y sus paseos a espaldas de Lord Byron y su carteo secreto no mejoran precisamente su situación. Primero en el edificio de oficinas y después en su basura hemos hallado información acerca de un o una tal "L.B.", al que al parecer adora incluso más que a su "adorado y perfecto príncipe" que "tanto confía" en ella. Aún así no debemos de perder de vista tampoco a ese vanidoso y repugnante tremere (como casi cualquiera de ellos).
La segunda persecución nos ha llevado a encontrar la vinculación de Lady Butterfly con un poder paralelo a la Camarilla. ¿Quién será? Debemos seguir tras la pista...esperando conservar nuestros cuellos...
lunes, 9 de febrero de 2009
martes, 27 de enero de 2009
[Sehmet] ¿Fin?
Tras obtener los planos de un viejo archivo, debíamos entrar en él y descubrir una habitación que supuestamente existía allí, que había sido el hogar de los “de a todo trapo”, la familia de James. Ese tío que teníamos que atrapar puesto que era un traidor al príncipe. Pero había que ir con cuidado…
Un esbirro del príncipe nos esperaba en la puerta para guiarnos, así pues, nos adentramos en el edificio. Bajamos al sótano, pasando por unas estanterías de libros donde a simple vista no parecía haber algo fuera de lo normal. En el sótano, tanteamos el terreno: el suelo no tenía nada especial pero en la pared había una zona que sonaba de manera distinta, esa parte estaba hueca. Con un extintor que X me alcanzó rompí la pared para poder investigar. Al entrar, encontramos un cuadro con una figura que nos señalaba una dirección con el dedo, esa dirección llevaba a otro cuadro que señalaba hacia la derecha, hacia donde señalaba había un cuadro de James señalando hacia una estantería que había debajo del cuadro y además también señalaba a un cuarto cuadro cuya figura nos indicaba un número con su mano, el número 3.
Entre Saeros y yo movimos aquella estantería, por si acaso encontrábamos algo útil detrás o debajo. Yo no esperaba encontrar nada, puesto que era demasiado sencillo, pero para mi sorpresa hallamos el símbolo del clan brujah grabado en relieve manchado de sangre. Nuestra compañera Erika sugería subir a la primera planta, estantería 3 a ver si encontrábamos algo. Me llamó la atención un libro que se encontraba solo entre dos huecos. Lo abrí y en él hallé un bote de sangre. Volvimos al sótano, vertimos la sangre en el símbolo brujah y como si tuviera una especie de mecanismo se abrió y encontramos una llave “M 336”. Con este hallazgo volvimos a casa de Lord Byron, que nos mandó derechitos al cementerio pues la llave correspondía a un mausoleo.
Una vez encontramos el mausoleo, supimos que era de la familia de James y que frecuentemente éste acudía allí, pero ese día no había estado. A pesar de no encontrar a James hallamos algo muy interesante y que nos dio una gran pista: teníamos que ir al Times Square Garden, con lo cual volvimos de nuevo ante la presencia de nuestro príncipe.
Llegamos hasta ese gran edificio y al bajar unas escaleras hallamos una sala donde dos guardias protegían una puerta. Los vencimos sin excesivo problema y al abrir la puerta James nos sorprendió. Ese maldito era más fuerte que nosotros por lo que terminamos encadenados en una sala con espejos. Si, espejos, no me preguntes porqué, porque tampoco lo entiendo…
Nos liberamos y fuimos al encuentro de James. Algunos de nuestros compañeros todavía seguían encadenados y no teníamos modo de liberarlos. Estábamos juntos y juntos íbamos al encuentro de James, cuando de repente vi caer sin cabeza a mi compañera Erika. No describiré su muerte por respeto a su memoria. Aunque no nos conocíamos mucho, era una más de mi grupo lo que formaba una especie de vínculo… No me gustó verla caer…
Llegamos hasta James, nos amenazó con matar al resto de compañeros que seguían encadenados si no nos uníamos a él. Teníamos las de perder, no podíamos enfrentarnos a el puesto que era muy fuerte para nosotros, y tampoco podíamos llegar hasta nuestros compañeros porque ya había allí esbirros de James dispuestos a acabar con sus “no vidas”. Estaba claro que no nos uniríamos a él. No yo al menos, no era una traidora… y me acordé de él… y quise matar…
-¿Qué me decís?
-NO –dijimos al unísono.
Ruido y pelea. Confusión…
Lord Byron había llegado para rescatarnos, liberó a los encadenados y apresó a James. Justo a tiempo. No me preocupaba morir, la verdad. Me dolía y me invadía la ira y la rabia al pensar que no podría llevar a cabo mi venganza.
Lo siguiente fue un juicio donde James fue expuesto a la luz solar. Aquello había finalizado.
Nuestro príncipe nos recompensó con aquello que le fue pedido por nosotros, y de ésta manera conseguí una compañera de viaje, alguien de mi confianza con quién poder hablar sin tapujos. Así fue como apareció en mi vida Scherbatsky.
…¿Obtendré mi deseo algún día?...
Un esbirro del príncipe nos esperaba en la puerta para guiarnos, así pues, nos adentramos en el edificio. Bajamos al sótano, pasando por unas estanterías de libros donde a simple vista no parecía haber algo fuera de lo normal. En el sótano, tanteamos el terreno: el suelo no tenía nada especial pero en la pared había una zona que sonaba de manera distinta, esa parte estaba hueca. Con un extintor que X me alcanzó rompí la pared para poder investigar. Al entrar, encontramos un cuadro con una figura que nos señalaba una dirección con el dedo, esa dirección llevaba a otro cuadro que señalaba hacia la derecha, hacia donde señalaba había un cuadro de James señalando hacia una estantería que había debajo del cuadro y además también señalaba a un cuarto cuadro cuya figura nos indicaba un número con su mano, el número 3.
Entre Saeros y yo movimos aquella estantería, por si acaso encontrábamos algo útil detrás o debajo. Yo no esperaba encontrar nada, puesto que era demasiado sencillo, pero para mi sorpresa hallamos el símbolo del clan brujah grabado en relieve manchado de sangre. Nuestra compañera Erika sugería subir a la primera planta, estantería 3 a ver si encontrábamos algo. Me llamó la atención un libro que se encontraba solo entre dos huecos. Lo abrí y en él hallé un bote de sangre. Volvimos al sótano, vertimos la sangre en el símbolo brujah y como si tuviera una especie de mecanismo se abrió y encontramos una llave “M 336”. Con este hallazgo volvimos a casa de Lord Byron, que nos mandó derechitos al cementerio pues la llave correspondía a un mausoleo.
Una vez encontramos el mausoleo, supimos que era de la familia de James y que frecuentemente éste acudía allí, pero ese día no había estado. A pesar de no encontrar a James hallamos algo muy interesante y que nos dio una gran pista: teníamos que ir al Times Square Garden, con lo cual volvimos de nuevo ante la presencia de nuestro príncipe.
Llegamos hasta ese gran edificio y al bajar unas escaleras hallamos una sala donde dos guardias protegían una puerta. Los vencimos sin excesivo problema y al abrir la puerta James nos sorprendió. Ese maldito era más fuerte que nosotros por lo que terminamos encadenados en una sala con espejos. Si, espejos, no me preguntes porqué, porque tampoco lo entiendo…
Nos liberamos y fuimos al encuentro de James. Algunos de nuestros compañeros todavía seguían encadenados y no teníamos modo de liberarlos. Estábamos juntos y juntos íbamos al encuentro de James, cuando de repente vi caer sin cabeza a mi compañera Erika. No describiré su muerte por respeto a su memoria. Aunque no nos conocíamos mucho, era una más de mi grupo lo que formaba una especie de vínculo… No me gustó verla caer…
Llegamos hasta James, nos amenazó con matar al resto de compañeros que seguían encadenados si no nos uníamos a él. Teníamos las de perder, no podíamos enfrentarnos a el puesto que era muy fuerte para nosotros, y tampoco podíamos llegar hasta nuestros compañeros porque ya había allí esbirros de James dispuestos a acabar con sus “no vidas”. Estaba claro que no nos uniríamos a él. No yo al menos, no era una traidora… y me acordé de él… y quise matar…
-¿Qué me decís?
-NO –dijimos al unísono.
Ruido y pelea. Confusión…
Lord Byron había llegado para rescatarnos, liberó a los encadenados y apresó a James. Justo a tiempo. No me preocupaba morir, la verdad. Me dolía y me invadía la ira y la rabia al pensar que no podría llevar a cabo mi venganza.
Lo siguiente fue un juicio donde James fue expuesto a la luz solar. Aquello había finalizado.
Nuestro príncipe nos recompensó con aquello que le fue pedido por nosotros, y de ésta manera conseguí una compañera de viaje, alguien de mi confianza con quién poder hablar sin tapujos. Así fue como apareció en mi vida Scherbatsky.
…¿Obtendré mi deseo algún día?...
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